Trabajo con datos desde 2013, casi siempre en lugares donde un número mal tiene consecuencias. En un retail regional llevé un data warehouse en SAP BW de un país a una operación multipaís — multimoneda, con un modelo de seguridad donde cada país ve sus números y nada más.
En un banco reconstruí el data warehouse de riesgo durante una migración de core bancario: rehacer las cargas mientras cambiaban el sistema fuente por debajo. De esa migración salió lo que más me enorgullece. El cálculo de pérdida esperada de IFRS 9 corría en SQL Server — pero al pasar a Hadoop, el código relacional ya no daba. Probamos Python; sobre ~200.000 préstamos se quedó corto. PySpark fue lo que de verdad lo resolvió. No usé cómputo distribuido porque estuviera de moda: lo usé porque nada más terminaba la corrida.
Hoy soy ingeniero de datos senior en Credicorp Bank. Fuera del banco construyo producto propio: RanchOS, un sistema de manejo de hato que usan operaciones reales — desde el modelo de datos hasta el pipeline analítico en BigQuery y dbt. Es donde pruebo en producción las decisiones que escribo acá. También estoy leyendo el DMBOK con un grupo de estudio de DAMA, aplicándolo a un sistema que me pertenece, que resulta ser un ejercicio muy distinto a aplicarlo sobre una lámina.